Dios no se queda con nada
- 6 jul 2015
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La inseguridad en Chía ha aumentado considerablemente en los últimos años. No lo culpo, don Guillermo, pero alguien tiene que asumir responsabilidades.

Es de conocimiento público el terrible asesinato de uno de los líderes delincuenciales, tristemente célebres, del municipio. Mi más sentido pésame a sus familiares y amigos, quienes lo recordarán como un ser amoroso y divertido; yo, por mi parte, no olvidaré que él y su banda infundieron miedo en mí, mis amigos y familiares, durante varios años.
La noticia no ocupó grandes titulares, pero Chía es un pueblo chico. Solo nosotros sabemos cómo corren las novedades cuando se trata de algo de este estilo. Escuché a muchos vecinos decir “Dios no se queda con nada” y, aunque sonaba mal en el momento, tenían razón.
Sin embargo, no molesto la memoria de este joven por simple capricho. Más bien quisiera preguntarle don Guillermo ¿hace cuánto no sale a caminar de noche? ¿en qué municipio vive actualmente? ¿cuál es su plan de acción contra la proliferación de delincuentes?
Es que definitivamente hoy hay que ser muy valiente o estar muy borracho para caminar de noche en Chía. Yo pensaba que era en mi barrio, pero no. Los Zipas, Fonquetá, Ibaro, Río Frío, todo, todo el municipio tiene a estos personajes en las esquinas esperando a ver que incauto pasa y les arregla la noche.
La gente no lo ve grave. Están acostumbrados. No obstante, yo no me acostumbro a ver cómo una persona trabaja quince días para llevar el pan a sus hijos y un delincuente de estos le arrebata todo en un segundo, y aparte se escucha a la pobre víctima agradeciendo porque el personaje no le hizo daño.
Soy vecino de este municipio hace más de 15 años y jamás había sentido esta sensación de inseguridad. No soy policía ni un experto en seguridad, y no es necesario serlo. Solo se necesita estar en Chía para identificarlos – ¡están por todos lados! -.
Lo más preocupante es que ya empezaron a circular panfletos e imágenes en redes sociales acerca de una supuesta limpieza en la ciudad de la luna. Si esto es verdad, más miedo aún me genera. No falta el buen muchacho que sea confundido con un delincuente por estos hombres que –mito o realidad- amenazan con hacer lo peor.
Lo invito pues don Guillermo a que camine, a que conozca la realidad del municipio, a que sienta nuestro miedo, antes que otros hagan justicia por su propia mano. Dios nos libre.






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